Hambre en el chaco salteño

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A menudo se suele folcklorizár la situación de los pueblos originarios aludiendo su situación actual a su “cultura”. Indirectamente se los culpa de todos sus padecimientos, injustamente se los acusa de “vivir una vida de pereza”  y otros los estigmatizan sin ni siquiera interesarse un poco por conocer la naturaleza de estas comunidades.  Lo cierto es que muchos de los que hoy los señalan son en parte responsables de esa situación de desventaja.

 

Para entender además lo que es el hambre en el gran chaco salteño se debe comprender de que una familia promedio Wichí por ejemplo esta conformada por 5 miembros de los cuales – en algunos casos- solo el padre cuenta con algún ingreso ínfimo.

Las oportunidades de trabajo a las cuales pueden acceder son muy pocas por lo que las labores que se desarrollan tienen que ver con el trabajo en el monte, cortar leña, limpiar postes, alambrar, cosechas en ingenios, etc., todos ellos por una pequeña suma de dinero. Trabajos que se asemejan más a un trabajo esclavo más que a un trabajo digno.

El trabajo, más algún tipo de subsidio del estado, hacen que la familia pueda sobrevivir día a día y con el poco dinero que se obtiene se puede conseguir azúcar, yerba y harina, base fundamental de todas las comunidades rurales.

Hoy por hoy se sale muy poco al monte a cazar “ ya no hay tantos animales como antes”, Nos decía Froilán. Los alambrados de los nuevos terratenientes mas los constantes desmontes han desplazado las especies que eran habituales en esas zonas y que servían de alimento a muchas familias.

Aveces la panza duele”, decía Carlos un nene Wichí refiriéndose al hambre que sentía todas las mañanas antes de ir a la escuela. Pocos niños son los que van a la escuela realmente por una necesidad de educación. En algunas escuelas los alumnos asisten exclusivamente para asegurarse un plato de comida.

Y de hecho pocas son las escuelas del monte que brindan un alimento de calidad, la gran mayoría forma sus dietas en base de pastas y arroz con una pequeña porción de proteínas.

Según personal de cocina de varias escuelas, el presupuesto no alcanza. Cada escuela tiene asignado un presupuesto en promedio de entre 15-25 pesos por alumno por día (hasta diciembre 2017) para cubrir los gastos de comedor, si algo sobra con suerte se puede acceder a frutas o algún otro “lujo”.

Muchas de las escuelas que cuentan con un servicio de comedor mas completo es en parte gracias a sponsors privados u organizaciones no gubernamentales que consiguen donaciones para reforzar las dietas de los niños.

El niño Wichí hace el doble de esfuerzo para ir a la escuela, ya que no solo tiene que atravesar largas distancias para llegar, sino que cuando tome asiento en el salón de clases enfrentara a un profesor que desconoce -en la mayoría de los casos- su cultura, que no se encuentra preparado para atender sus necesidades culturales y que le hablara en un idioma que no es el suyo pero que es “necesario” para vivir en el mundo de hoy.

Por Ger para Delamanoporelmundo.org

 

 

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