UN ÁNGEL ENTRE NOSOTROS

In Viajes by Rey Lacoste Florencia1 Comment

AVENTURA EN LOS TRENES DE INDIA.

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Sabemos que viajar por India en Tren es la manera más fácil y practica por este inmenso país. Consta de una extensa red de comunicación con casi cualquier punto, atravesándolo de Norte a Sur y de Oeste a Este, tanto selvas como desiertos. Puedes encontrar mucha información en la web de como reservar, precios, horarios y demás pero lo que no vas a encontrar son las aventuras que podes vivir, de esto se trata nuestro articulo de hoy.

Era Noviembre y nos encontrábamos en Varanasi, una ciudad conocida por su río sagrado “El Ganges” situada al este de India en pleno “Divali day” (festival de las luces), son cinco días a puro festejo. Era muy difícil reservar tren, avión, lo que fuere. Estábamos hace 7 días sin poder salir de la ciudad, disfrutamos mucho del lugar, pero ya queríamos seguir nuestro recorrido. Intentamos miles de métodos para conseguir un asiento en tren y poder viajar al estado de Rajasthan, a su capital Jaipur que se encuentra al Oeste a unos 1100 km, pero era casi imposible.

Hasta que una mañana el dueño de nuestro hostal “rooftop palace”, nos consigue mágicamente un ticket en clase General, es la clase donde van todos los pasajeros de último momento sin camas, nos explica amablemente, – bueno- dijimos -creo que no sera tan grave-.

Ya estábamos en la estación esperando nuestro tren que tenía varias horas de retraso, hasta que finalmente llega. Tratamos de buscar nuestro vagón mientras el tren seguía en movimiento, era muy difícil encontrarlo, en ese momento la gente comienza a correr, como las corridas de toro en España y nos dimos cuenta que la gente corría hacia nuestro vagón.

Clase general era para 90 pasajeros y los que corrían eran 300 o más personas, es decir teníamos que conseguir un asiento, ya que nos esperaban 16 hs de viaje. Ger me dice: -¡corre! ¡corre!, dame tu mochila-. Cuando comienzo a correr avanza una ola de gente y me arrastra como una ola de mar, nunca en mi vida corrí con tanta gente, todos luchando por lo mismo, en la carrera veía bebes, gallinas, cajas con animales, gente desesperada por conseguir un asiento.  Comienzo a escalar, la gente me apretaba, me pisaba, gritaban hasta que finalmente logro entrar. Fue una de las experiencias mas divertidas pero a la vez un choque con la realidad que ellos enfrentan día a día.

Finalmente encontré un minúsculo asiento, pensé 16 hs sentados con Ger lo veía complicado.

Las primeras tres horas de viaje fueron como si estuviéramos en una jaula y nosotros eramos las gallinas, la gente se dormía arriba tuyo, en el piso, debajo de los asientos, se dormían parados, nunca había visto algo así, gracias a Dios el clima ayudaba porque estaba frío.india2

En la primera estación bajaron como 150 personas, y mágicamente subieron 400 mas, no es por exagerar pero no cabía un alma. No me voy a olvidar de los vendedores de comida que pasaban como contorsionistas pisando cuerpos de personas; pensar en ir al baño, imposible.

Los lugareños sorprendidos por ver a dos extranjeros en “General class”, nos miraban extrañados, las mujeres estaban tapadas al igual que yo incluso la cara, porque a los hombres les sorprende mucho tu piel, tus ojos, por no decir que te incomodan con la mirada.

Entendimos que clase general viaja la gente sin dinero, la que menos recursos tiene. Nos preguntábamos con Ger si habíamos hecho bien, el miedo comenzó atrapar nuestras mentes cuando de repente aparece un señor con cara de amable con ganas de comunicarse con nosotros, imposible olvidar su cara rasgada, su mirada transparente y con su escaso Ingles comenzó a comunicarse. El señor parecía que era un vendedor de azúcar traía consigo bolsas gigantes,  no se que cara tendríamos en ese momento que nos ofreció de su contenido para que comiéramos, tenían un sabor muy raro pero el hambre avanzaba. En cada estación bajaba y nos compraba el típico Cha(te con especias) y le decíamos por favor que nosotros lo pagamos y nunca lo permitió. Compró todo tipo de comida, algunas muy ricas pero muy picantes, imposibles de terminar pero comíamos todo porque se desilusionaba sino lo hacíamos.

caras que quedan grabados en nuestros corazones.

caras que quedan grabados en nuestros corazones.

Teníamos la panza llena y el corazón contento pero mi vejiga pedía ir al baño, nuestro protector tan amable abrió camino entre los cientos de personas, todas amontonadas, había tanta gente que se formaban montañas y parecía que escalaba el Himalaya, un largo camino con final feliz.

El fue nuestra compañía en esa gran travesía, parecía como si lo conocíamos de toda la vida, hablamos durante todo el viaje, las risas eran las protagonista en nuestro vagón, realmente nos ayudo a pasar tanta cantidad de horas, el fue como un Ángel donde apareció, nos dio seguridad, nos hizo olvidar de nuestras preocupaciones, nos alimento y se fue, fueron las mejores horas de nuestras vidas, donde descubrimos que las personas con mas necesidad son las que ayudan de corazón solo para verte sonreír.

 Finalmente llegamos a destino después de esas hermosas horas donde los paisajes, las  miradas, la comida, el tren nos hizo entender a esa bella cultura.

 

Comments

  1. Jajajajajaja siempre me hacer reir cuando contas tus historias! Nunca corri tanto y con tanta gente jajaja
    que bueno que encontraron a ese buen hombre y que todo tengan un final feliz!! 😀

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